No basta con desearlo, tienes que sentir un deseo ardiente por ello

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deseo ardiente

Episodio 025 Emprendimiento & Éxito. El podcast para emprendedores digitales

Nuevo episodio del podcast. ¿Qué te pareció el episodio anterior? ¿No lo escuchaste? Pues si no has tenido ocasión, te lo dejo aquí.

Hoy vengo con un tema que ya trate hace tiempo en el blog y del que quería hablarte en el podcast. La importancia del deseo ardiente.

Este es un tema del que se habla pero me parece que no con la importancia que verdaderamente tiene. Si has tenido la fortuna de leer el libro de Napoleon Hill “Piense y hágase rico” ya tendrás una buena idea de lo que te hablo.

¿Preparado? ¡Pues dale al play!

Transcripción del episodio

¡Sí, tienes que desearlo!

Podría dejarlo simplemente con el título, puesto que ya lo deja bien claro, pero… no quedaría bien como artículo, ¿verdad? 😉

Eso sí, no significa que no te haya quedado ya claro lo que quiero decirte hoy pero vamos a profundizar un poco más.

Seguro que quieres muchas cosas, pero… ¿cuántas deseas ardientemente?

¿Estás harto de tu situación laboral de verdad? ¿Estás dispuesto a poner cartas en el asunto? ¿Lo quieres de verdad o es un simple “hasta los huevos” con el debido respeto? Porque no es lo mismo y lo sabes.

Hoy te voy a hablar del deseo ardiente. Ése que es clave para el éxito, para la abundancia… y por supuesto ¡para tener tu trabajo ideal! ¡Tu vocación!

No es lo mismo querer que desear

Todos queremos cosas, de hecho, muchas cosas. ¡No me digas que tú no quieres un montón! ¡Y sobre todo los típicos propósitos de año nuevo!

Si preguntas a cualquier persona te dirá que quiere tener mucho más dinero, una casa mejor, un coche más nuevo, un cuerpo más atlético… ¡Será por querer!

Pero si te fijas bien, o en realidad casi sin fijarte, te darás cuenta que la inmensa mayoría de ellos no tienen eso que quieren. De hecho yo el primero que no! Y tú tampoco. ¿Acaso no quieres ese trabajo con el que realmente disfrutes?

Entonces, ¿por qué? Pues porque querer no es desear. ¡Así de sencillo!

Por resumirlo de manera básica, querer no es más que decirlo.

Desear es lo que hace que muevas el culo. De hecho, para ser más concreto, desearlo ardientemente.

El deseo ardiente es lo que hace que empieces a andar.

Por lo general, eso no se da hasta que sentimos el dolor suficiente como para ello.

Un hombre entró en una ferretería y vio tumbado a un pastor alemán al lado del mostrador en el que se encontraba el dependiente. Cada poco, el perro soltaba un sonido en forma de quejido, como si algo le doliese.

Mientras el dependiente despachaba al hombre, el perro se quejaba cada poco.

El hombre no pudo más y le preguntó al dependiente “¿Qué le ocurre al perro? A lo que el dependiente le contestó: “¡está sentado sobre una punta y le duele porque al respirar se lo clava!”

“¡Por favor, pero suelte al pobre animal que pueda moverse de sitio y deje de dolerle!”, dijo el hombre. A lo que el dependiente le mostró que el perro estaba suelto y podía quitarse si quería.

El hombre sorprendido le preguntó “¿Y cómo no se quita?”

“¡Porque no le duele lo suficiente!” argumentó el dependiente.

De hecho, plantéatelo, ¿por qué a día de hoy sigues levantándote para ir a ese trabajo con el que no casas y no has empezado a dar los pasos para disfrutar de la vida plena y feliz con la que sueñas?

Sin un deseo ardiente no lo lograrás

Nada de lo que puedas conseguir en tu vida que verdaderamente merezca la pena podrá ser sin que tengas un deseo ardiente.

Las cosas que merecen la pena cuestan, ¡lo sabes tan bien como yo! Y sin desearlo con todo tu alma no se consiguen.

Por ponerte un ejemplo, yo te reconozco que he sido fumador media vida (así que dejarlo no era muy sencillo) y solo en el momento que lo deseé con el corazón lo dejé, todo lo demás no era más que quererlo, como te decía al principio.

Tener el trabajo con el que sueñas también sigue el mismo camino.

Hay dos motivos principales por los que el deseo ardiente es clave:

El deseo ardiente es el que lleva a la acción

Todo lo que comentábamos al principio está muy bien conseguirlo. Ese cuerpo atlético, ese coche nuevo… pero sin acción no hay resultados. Y la carencia de ese deseo ardiente es el primer paso para el fracaso.

Es posible que sin ese deseo ardiente te lances a ello, también es cierto, aunque sea movido por un momento de emoción o motivación externa, pero el mejor motor para la acción es desearlo ardientemente.

El deseo ardiente es el que te hace continuar

¿Cuántas veces has deseado algo y te has quedado en los comienzos? A mí me ha pasado muchas veces, especialmente con el gimnasio.

Lanzarse es relativamente sencillo. Como te decía antes, incluso un momento de motivación externa puede hacer que te lances, pero solo si tienes un deseo ardiente continuarás.

En realidad, lo difícil no es comenzar, lo verdaderamente complicado es no abandonar y ahí es donde desearlo con el corazón hará que ante las dificultades, el cansancio, el desánimo… (que siempre aparecen), no renuncies y continúes hacia adelante.

Tu vocación tiene deseo ardiente

Estoy convencido de que ya tienes más claro que el deseo ardiente es el motor de tu decisión de mejorar tu vida profesional y dedicarte a aquello que realmente sientes como tu vocación, trabajo ideal…

Ese trabajo con el que sueñas tiene mucho de deseo ardiente. Es lo que llevas dentro de ti, es tu misión, y si quieres ser feliz antes o después tendrás que dar el paso.

¿Sientes ese deseo ardiente? ¿Te atreves a luchar por el trabajo que deseas?

Hoy quiero dejarte una pequeña ayuda con una técnica para crear un deseo ardiente.

Se trata de una táctica que algunos denominamos los tres fantasmas de la navidad.

¿Cómo generar ese deseo ardiente? Pues basándote en el dolor. Como hablábamos con el cuento del perro de antes, el dolor es el motivador de ese cambio, de ese mover el culo, así que puedes aprovecharte de él.

Es decir, piensa el dolor que la falta de aquello que deseas (trabajo, dinero, salud…) te ha causado anteriormente, el dolor que la falta de aquello que deseas (trabajo, dinero, salud…) te está causando en el presente y piensa en el dolor que la falta de aquello que deseas (dinero, trabajo, salud…) te causará en el futuro. Pero no solo lo pienses, ponlo por escrito. Es muy importante.

Además, imagínate todo el placer que te causará aquello que deseas.

De esa forma, conseguirás ser todavía más consciente de tu situación, de lo que realmente quieres, de lo que te está suponiendo, te ha supuesto y te supondrá y crearás un sentimiento arraigado que hará que tengas ese deseo ardiente.

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