Hoy no quiero trabajar

Cuando ha sonado hoy el despertador…

Que suerte tiene que me despierte tan dormido que no pueda lanzarlo lejos…

Llevamos una semana de esas de “sin parar” mi novia y yo.

Y en el desayuno me decía “no quiero ir a trabajar” y yo he contestado “Yo tampoco. Llama y di que no vas, que tenemos que dormir más ;-)”. “No puedo, tengo que ir. Tú puedes si quieres echarte otro ratito”.

¡Qué carajo! ¡Tiene razón!

¡Yo si quiero puedo!

Tengo que reconocerlo. ¡Hoy no me apetece una mier… trabajar!

Tengo que pegarme con un programa que no me va ni para atrás. (Seguramente culpa mía que no sé hacerlo. Todo hay que decirlo).

Tengo que ver una serie de vídeos para saber cómo automatizar unas cosillas de redes sociales. Perfecto para hacer un día que estás somnoliento.

Tengo que aprender a utilizar bien el plugin Thrive Leads que me compré. (Si tú también tienes, por casualidad, o quieres aprender te recomiendo esta mega guía de Javier Gobea. ¡Fantástica!)

Tengo que…

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Venga, ¿no me digas que no te ha pasado a ti un montón de veces?

Te has levantado y has pensado “No quiero ir a trabajar” o no teniendo que ir a trabajar no querías hacer algo.

La “suerte” de trabajar para ti mismo

¡Uf! ¡Suerte!

Me he pasado toda la vida escuchando la suerte de no tener jefe.

¡Qué bueno eso de trabajar para ti mismo! No tener que dar descuentos, no tener horarios fijos, hacer lo que te dé la gana…

¡Claro que sí! ¡Que le den al jefe! ¡Fuera jefe! ¡Tomaaaaaa!

¡Anda allá! ¿De verdad te crees que trabajar para ti mismo es más fácil?

No llevo yo mucha trayectoria como para dar lecciones a nadie. Y aunque la llevase tampoco las daría. Pero sí para comentarte mi experiencia.

En los pocos meses que llevo me he dado cuenta de que no hay jefe, lo que hay es jefes.

Proveedores, suscriptores, “competidores”…

¡Ahora hay docenas de jefes!

Pero lo peor de todo es que tú tienes que ser tu propio jefe.

Y aunque no me guste mucho decirlo así, ¡lo jodido que es darte órdenes a ti mismo!

¿Cómo se hace eso de decirte a ti mismo no queriendo hacer algo que lo hagas? Suena a bicho raro, ¡para que engañar!

Cómo consigo trabajar el día que no me apetece trabajar

Lo primero de todo, permíteme que te recuerde que si quieres puedes echarle un vistazo a este artículo sobre procrastinar en él te doy unas pistas para luchar contra esa dejadez o pereza.

Claridad

Si no tienes claro lo que quieres, a la menor será muy fácil que dejes de hacerlo.

Lo has leído muchas veces en el blog, y seguramente en otras muchas partes. La mayoría de las veces no conseguimos lo que queremos porque en realidad no tenemos claro lo que queremos.

Es necesario que tengas claros tus objetivos, sino será muy difícil que no abandones.

Primero, conócete, ten claro quién eres, qué quieres realmente en la vida y luego ya decidirás.

No te marques objetivos por marcar ni hagas las cosas por hacer. Solo tenemos una vida, así que no la desperdicies es ser quien no eres y vivir la vida que no quieres.

Motivación

Haciendo honor al gran Yoriento, (incluido en el artículo los 5 profesionales que no puedes perder de vista) “motivación no es tener ánimo, motivación es tener motivos”.

Si esperamos a tener ganas para hacer muchas cosas… No las vamos a hacer nunca.

No nos gusta sufrir, nuestro cerebro está “programado” para evitarnos el sufrimiento, así que encontrará motivos más que suficientes para hacer otra cosa.

Es difícil, pero consiste en ponernos a ello. Eso sí, poquito a poco.

Por ponerte un ejemplo. El vídeo que quiero ver es de una hora. Solo pensarlo… ¡dan ganas de no hacerlo! Pero se puede dividir en pequeños trozos.

Empezar por la tarea pequeña, ver la introducción, por ejemplo, hará que mi cerebro no se niegue, y una vez puesto a ello, será más fácil continuar.

Compromiso

Hacer lo que haga falta, el tiempo que haga falta” Hace mucho tiempo que escuché esta frase a Francisco Alcaide.

Es relativamente sencillo hacer lo que haga falta. Repito, relativamente.

Pero lo sumamente complicado es hacerlo el tiempo que haga falta.

Cuando tienes que hacer una tarea (y aquí sí que pongo como ejemplo en honor a tantos blogueros que llevan meses y años) todos los días y no hay nadie “detrás” tuyo que tire de ti, sino que eres tú mismo quien tiene que hacerlo…

Un día y otro y otro y otro… ¡Es muy difícil! Solo el verdadero compromiso con lo que quieres puede hacer que continúes.

Y para ello es necesario ese primer punto del que te hablaba de tener claro lo que quieres, porque si no… ¡estarás perdido!

Bueno, pues hasta aquí este pequeño artículo.

Hasta un día de no “apetencia trabajil” ha ayudado a tener una idea para el artículo de hoy. 😉

Y ahora… ¡a ver el vídeo!

Y tú, ¿qué haces cuando no te apetece hacer algo? ¿Te quedas debajo de las sabanas? Puedes contármelo en el hilo de comentarios.

Ésta es solo mi opinión. ¡Lee, contrasta y crea la tuya!

¡puedes compartirlo en las redes sociales!

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