Procrastinar: Cómo dejar de posponer tu vida

¿Procrastinar?

¡Sí! Procrastinar.

¿Te suena? ¿Lo eres?

¡Empecemos por el principio!

Procrastinar no es más que el hecho de posponer en tu vida tareas, hechos… a los que deberías enfrentarte.

Vamos, que no es más que llevarle la contraria a nuestro refrán tan popular “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.

Y ahora que lo tienes más claro… ¿eres procrastinador? ¿Sí? Pues… ¡bienvenido al club!

¡No sufras! No es nada extraño. Somos muchos los que retrasamos y retrasamos hasta que no queda más remedio o incluso para siempre. Está dentro de nuestra esencia. El ser humano es así por naturaleza. (O eso dicen)

El problema es cuando se convierte en un problema. Valga la redundancia.

Pero… ¿en qué grado llega a ser un problema?

Cuando por lo general, aplazar los proyectos, los eventos o las tareas importantes que deberías realizar se convierte en una costumbre… ¡riiiiiiing! ¡Tenemos un serio problema!

¿Te ocurre a ti? ¿Te has vuelto del colectivo: “¡Hoy no, mañana!”? No me contestes en público. ¡Déjalo entre tú y yo!

Procrastinar

Eso sí, si deseas cambiar esta mala costumbre te presento a continuación una serie de recomendaciones que puedes llevar a cabo para dejar de ser un procrastinador en potencia.

7 claves para dejar de procrastinar tu vida

Aunque forme parte de nuestra esencia, estás en plena disposición de mejorar. puesto que procrastinar impide el crecimiento personal y profesional.

Existen varias maneras para dejar de postergar, entre ellas, las que yo considero mejores son las que te presento ahora.

Saber que queremos

Este aspecto que tanto dejamos de lado es el fundamental. Ya lo hemos hablado en otros artículos del blog.

El principal problema por el que alguien no consigue lo que quiere es que no sabe lo que quiere.

Deberás analizar claramente lo que deseas, no meramente lo que quieres (que es diferente) y ponerte objetivos.

De esta manera tendrás claro hacia dónde vas, no dudarás tanto y sabrás no solo que dirección debes tomar sino que también tendrás un convencimiento mayor de lo que estás haciendo.

Sino, será como si sales a la calle sin saber a dónde te diriges y cada cierto rato andas en una dirección y sentido diferente. No harías eso, ¿verdad? De esa manera estás dejando claro que no sabes cuál es tu meta. Te cansarás sin ninguna necesidad y te sentirás frustrado porque abandonarás.

Divide y vencerás

En muchas ocasiones la tarea que tenemos que realizar, la meta que nos hemos marcado o el proyecto que tenemos “entre manos” es muy grande. O al menos lo suficiente como para ver el final muy lejos.

Este hecho facilita en gran medida que todos aplacemos el comienzo para un momento mejor pues es normal que haga que lo veamos como inalcanzable.

Que el objetivo sea grande no significa que no se pueda dividir y de esa manera hacer viable.

Imagínate que has decidido tener una vida más sana. Dejaste los malos hábitos y ahora te planteas correr una media maratón. Pero nunca has hecho ejercicio.

¡Lo primero, enhorabuena por planteártelo! Lo segundo… primero piensa y luego actúa.

Si hace poco que dejaste tus malos hábitos y quieres correr media hora, no te compres las mejores deportivas, te pongas tus pantalones de running, cojas tu cronómetro y salgas de casa ya corriendo como Usain Bolt.

¿Qué por qué? Pues porque a los 3 minutos estarás echando un pulmón por la boca y lo único que harás es abandonar.

Divide el objetivo en tareas más pequeñas y márcate un plan con los pasos que vas a realizar, para en un plazo realista llegar a correr esa media maratón.

Compromiso

No es lo mismo querer que desear. Solo cuando deseas algo de verdad será cuando realmente te pongas a ello.

Seguro que en ocasiones habrás escuchado a gente decir:

– Si claro que quiero dejar de fumar…

– Si claro que quiero hacer ejercicio…

– Si claro que quiero adelgazar…

– Si claro que quiero trabajar…

– Si claro que… (lo que quieras)

¿Cuándo han dejado realmente de fumar, han adelgazado…? ¡Cuando han pasado de quererlo a desearlo!

Será en ese momento cuando realmente te comprometas con tu objetivo porque lo desearás de verdad. Y ese compromiso, será hacer lo que haga falta para conseguirlo, durante el tiempo que sea necesario.

Para realmente ponerte en acción tienes que sentir un ardiente deseo. En este artículo, Francisco Alcaide te lo explica perfectamente.

Además, debes aprender a focalizarte en lo que realmente deseas y decir NO a tantas y tantas cosas que te harán salirte del rumbo de tu propósito u objetivo.

Algo que puede ayudarte en ese compromiso a mayores es hacerlo público, pues cuando le contamos al resto de personas lo que nos proponemos, suele aumentar nuestro compromiso.

Acabar con las distracciones

Uno de los motivos por los que tanto posponemos tareas es por distracciones en nuestro día a día.

Procrastinación productiva: Aunque suene extraño, existe. Con este concepto nos estamos refiriendo al hecho de realizar tareas importantes pero que no favorecen en nada a nuestro fin.

No nos sentamos en el sillón a ver pasar el tiempo, sino que hacemos  todo tipo de cosas de interés, menos lo que tendríamos que estar haciendo. Por ejemplo, leer un libro significativo para nuestra vida pero que nada tiene que ver con la tarea que tendríamos que realizar en ese momento.

Distracciones insensatas: La de tiempo valioso que perdemos durante el día con distracciones «tontas» que todos conocemos como mirar el móvil, echar un vistazo repetidamente al correo electrónico, una llamada innecesaria… desde ahí, hasta el vuelo de una mosca con tal de dejar de realizar lo que tendríamos que estar haciendo. ¿Te sientes identificado?

Todo esto lo hacemos desde consciente hasta inconscientemente con tal de no realizar esas tareas, que debemos hacer en el día porque nos dan miedo, nos aburren, nos resultan dificultosas…

Para poner fin a este tipo de distracciones, lo mejor es que te hagas consciente de ellas y te obligues a desconectar de esas tareas inservibles y te enchufes en la que tienes que realizar.

Además, te propongo la séptima recomendación como ayuda también para acabar con estas distracciones.

Olvida el momento ideal

Un motivo que nos hace procrastinar, es la espera del momento ideal para empezar con lo que queremos o tenemos que hacer.

No es más que una excusa de nuestro cerebro para ahorrarnos ese esfuerzo.

El momento ideal no existe. Y en caso de existir, lo más parecido a ello, como se suele decir fue ayer, y el segundo mejor momento es hoy.

Por tanto, olvídate de esperar a tener mejor ordenador para contactar por e-mail con esa persona, mejores zapatillas para echar a correr o mejor coche para ir a ese sitio.

Las condiciones perfectas no existen. Tendrás que olvidar ese perfeccionismo que nos autoimponemos con tal de escapar de la tarea.

No te lances a la piscina

Cuando tenemos una tarea difícil o un objetivo enorme, lo mejor es no empezar a lo grande (como ya te decía en el punto 2) ni por lo más difícil.

Lo más difícil siempre es el primer paso, empezar. Si además nos proponemos empezar por un aspecto muy complicado, tenderemos a abandonar antes de comenzar y eso es lo peor que podemos hacer.

Proponte empezar por algo sencillo y poco a poco irás a más.

Si por ejemplo tienes que pintar la casa, tu cerebro te ayudará a procrastinar porque sabe que eso te hará pasarlo mal, pues es una tarea costosa y nadie quiere pasarlo mal.

No solo no te propongas pintar toda la casa en un día (si no eres pintor profesional) sino que además plantéate empezar por la habitación más pequeña (o la despensa) para que la tarea no te resulte excesivamente costosa.

Además, curiosamente, tendemos a continuar con el quehacer más fácilmente una vez que ya estamos “manos a la obra”. No nos cuesta tanto seguir, a pesar de ya llevar un rato.

Ten una hoja de tareas

Puesto que tenemos una facilidad tan grande para procrastinar y distraernos con cualquier cosa, lo mejor es que para cada día tengas un listado con los asuntos más importantes que tienes que realizar en ese día.

La noche anterior podrás apuntar en tu libreta, una vez finalizado el día, las tareas imprescindibles a realizar al día siguiente y el momento idóneo para ello, con el fin de facilitar que durante el siguiente día lo puedas ver y tener claro que tienes que estar haciendo, para así evitar perder el tiempo.

Es un hecho bastante sencillo y que ayuda bastante.

Además, en función de qué tipo de objetivo te propongas, puede servirte de ayuda crearte rutinas.

Resumiendo

Como puedes ver, procrastinar es lo más natural y en cierto modo es normal que en algún momento “pequemos y echemos una cabezada”, pero no es normal que se convierta en un hábito.

Pon en práctica los consejos que te propongo y verás que dejas de posponer tu vida. Porque, recuerda que la vida se vive en presente.

Bueno, ¿Qué opinas? ¿Eres procrastinador? ¿Tienes otras formas para evitar procrastinar? Cuéntamelo en el hilo de comentarios.

Ésta es solo mi opinión. ¡Lee, contrasta y crea la tuya! 😉

¡Compártelo en las redes sociales para ayudar a más gente a dejar de procrastinar!

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6 comentarios en “Procrastinar: Cómo dejar de posponer tu vida”

  1. Te pedí el tema de la procrastinación porque ésta ha sido mi gran debilidad por muchos años…pero cuando hay muchas cosas por terminar, éstas empiezan a pesar demasiado y me alejan de lo que realmente quiero.

    Gracias Fernando por este artículo con claves tan puntuales para dejar de procrastinar.

    Bendiciones!

  2. Soy toda una experta de la procrastinación… y me siento superidentificada al leer esto sobre todo con el número 5…esperando el momento ideal al final no se llega a realizar lo que te propones.. y más si eres perfeccionista.. ya que nunca vas a percibir «tu» momento ideal.. aunque lo tengas delante…

    Tomo nota de tus recomendaciones! Son muy buenas! Felicidades!

    Gracias! 🙂

    • ¡Hola Cristina!
      Todos en diferentes momentos posponemos. Nuestro cerebro está tan bien diseñado que siempre intenta evitarnos el sufrimiento y si alguna tarea no nos apetece… es fácil que nos haga pensar «no es el momento ideal». Pero ya sabes que no existe ese momento ideal, el mejor es hoy.
      El perfeccionismo también es un error que no nos ayuda en nada. Es positivo hacer las cosas bien, por supuesto, pero mejor hecho que no «perfectamente no hecho» 😉
      ¡Te invito a que te pases por el blog siempre que te apetezca!
      ¡Muchas gracias por tus palabras!
      Un saludo

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