Hoy quiero hablarte de futuro.
De futuro muy cercano.
¡No! ¡No soy adivino! ¡Ni mucho menos!
Pero como el refranero castellano dice… “Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, echa las tuyas a remojar”
Así que con el fin de que nos vayamos haciendo todos a la idea y dejemos de asustarnos, hoy quiero hablarte de trabajar por proyectos, algo que ya ha empezado hace tiempo.

Trabajar por proyectos
Antes de generar dudas, no sea que tú ya en tu empresa hagas tus proyectos y te esté confundiendo con el sentido al que quiero referirme, permíteme explicarme.
Con “trabajar por proyectos” estoy refiriéndome al servicio puntual que ofreces, a una empresa o profesional, para la realización de una propuesta, ¿vale?
Ya vas pillando por donde voy, ¿verdad?
Ahora es cuando nos entran las dudas y el recelo y pensamos: “Pero para eso tendría que ser autónomo, ¿no?” mientras arrugas el entrecejo y empieza a olerte a chamusquina.
¿Qué por qué lo sé? Porque era lo que yo sentía y de la manera que gesticulaba antes. Y porque ya lo he visto en alguna que otra persona. 😉
¡Sí! Trabajar por proyectos significa ser autónomo. Pero no pasa nada, ¿no? Los autónomos no son gente diabólica, ni viven en cuevas, ni… ¿Por qué ese miedo a formar parte de ellos?
Es más, te diré que los autónomos, a fin de cuentas, son los que sacan este país adelante. Como seguro sabes, el 99,9% del tejido empresarial en España son pymes, creadas por una persona que decidió hacerse autónomo.
Pero bueno, ¿a cuento de qué viene esto de trabajar por proyectos?
No voy a hablarte nuevamente de que el mundo laboral ha cambiado, eso ya lo sabes.
Y también sabes que va a seguir cambiando. ¡Esto ya no para!
La crisis ha sido la excusa perfecta para modificar el mercado laboral y puesto que seguro que no quieres quedarte fuera de él, o estás hasta las narices de no entrar en él en condiciones, lo mejor será saber hacia dónde va y cómo formar parte de la mejor manera.
Sabemos que empleo, como lo hemos entendido siempre, prácticamente se ha extinguido como los dinosaurios. Hay poco, de mala calidad, incluso hay quien trabaja para ser pobre.
Pero eso no significa que no haya trabajo. Porque como te decía en este artículo, hay mucho.
Pero es hora de dejar de esperar que el gobierno (sea del color que sea) nos solucione la papeleta del empleo y más aún dejar de soñar con volver a tener ese falso estado de bienestar con nuestro empleo indefinido, la seguridad laboral que parecía haber…
¡Todo eso ha desaparecido! Está prácticamente extinguido como te decía. De verdad, trabajo hay mucho, pero aunque fastidie aceptarlo… mayoritariamente por tu cuenta.
Cuando las barbas de tu vecino veas pelar…
Pues nuestro vecino las tiene ya muuuuuy peladas.
Nos guste más o menos, EEUU marca las tendencias laborales y resulta que desde hace años ya está jugando, y mucho, a este juego de trabajar por proyectos.
De hecho, a finales del año pasado, aproximadamente el 35% de los trabajadores de EEUU eran por cuenta propia. ¡Nada menos que más de 50 millones de profesionales!
Tasa que a lo largo de los años simplemente subirá. Especialmente porque las empresas están encantadas de este tipo de subcontratación en la que externalizan un proyecto con un freelance (autónomo con glamour como dice @yoriento).
Beneficios de trabajar por proyectos
Evidentemente puede no gustarte para nada esto que te estoy presentando y puedes también estar tranquilo porque seguirán existiendo los empleos “de toda la vida” por cuenta ajena (aunque yo te recomiendo tener en cuenta lo que te estoy contando).
Por si te está picando la curiosidad, déjame igualmente contarte algún beneficio de trabajar por proyectos.
Huevos en distintas cestas. Como se ha dicho toda la vida, no pones todos los huevos en la misma cesta. Eso, aunque creas que es menos seguro que un puesto fijo en una empresa, en realidad lo es mucho más.
Libertad. Más libertad que ser tú quien decide, es difícil tener. ¡Tú eliges! Que proyecto coges, condiciones…
Mayores ingresos. Aunque resulte extraño, un profesional por cuenta propia puede ganar bastante más dinero que uno por cuenta ajena.
Satisfacción personal. Principalmente pensamos por lo general en el dinero a la hora de trabajar, lo cual es normal porque es lo que paga las facturas, pero llevar las riendas de tu vida profesional es un buen aliciente.
Salir del desempleo. En caso de ser tu situación.
Pero es que ser autónomo…
Da miedo, ¿verdad?
Estamos acostumbrados a buscar un empleo, que sea otro el que nos ponga los medios, procurar que nos firmen un contrato indefinido y a cambio les aseguramos “amor” eterno.
Aunque de amor y de eterno no tenga nada. De hecho, en la mayoría de los casos, nos iríamos con el primero que nos ofrezca más y mejor, ¿a que sí? ¿O solo me pasaba a mí? 😉
Bueno, yo estoy probando ahora el autoempleo por primera vez y cuesta, no nos vamos a engañar, pero estoy convencido de que merece la pena. Y si no, no te preocupes que ya te lo iré contando para que puedas aprender de mis errores.
De todas formas, te comentaba antes que en EEUU ya hay más de 50 millones de autónomos que viven de trabajar por proyectos, pero no todos ellos forman parte del mismo grupo. Se pueden dividir en 5:
Autónomos independientes: Es el autónomo que se dedica a ser un profesional independiente y todo su empleo lo reparte entre diferentes proyectos y empresas.
Ejemplo: Entrenador personal. (Ya que están tan de moda…) Es un profesional que ofrece sus servicios a distintas empresas y/o personas.
Moonlighters: Son aquellos profesionales que tienen un empleo estable pero que también realizan proyectos de otro tipo complementarios.
Ejemplo: profesional que trabaja como responsable de contabilidad en una empresa y a mayores realiza proyectos de formación como ponente en temas de contabilidad de costes.
Diversificados: aquellos profesionales que tienen un pequeño empleo “fijo” pero que lo complementan con una serie de pequeños trabajos independientes.
Ejemplo: profesional de la informática que trabaja por las mañanas en una empresa montando equipos informáticos y a mayores realiza trabajos de reparación para diferentes clientes por las tardes.
Temporales: los profesionales que trabajan para un solo proyecto por un tiempo determinado.
Ejemplo: consultor para una auditoría concreta.
Microempresarios: emprendedores o dueños de pequeñas empresas que tienen a su cargo de uno a cinco trabajadores como máximo.
Ejemplo: Cerrajero autónomo que en su negocio tiene a una persona contratada.
Concluyendo
Como puedes ver, desde el comienzo de la crisis el mundo laboral no ha parado de evolucionar y como profesionales podemos aprovechar la situación.
Cierto que, este cambio de mentalidad de empleado “fijo” trabajando para otra persona a profesional, es costoso. Desde pequeños nos han enseñado que el camino que debíamos llevar era el marcado.
Resulta muy complicado conseguir un empleo decente a día de hoy, pero para ello puedes optar por mostrar tus capacidades y conocimientos para conseguir clientes y dejar de esperar a que llegue ese trabajo que deseas.
Y como has visto, no es preciso que te lances a la piscina. Si ya tienes un empleo puedes complementarlo y trabajar por proyectos. Y si ahora mismo no tienes, ¿a qué esperas para conseguir clientes? Puedes empezar desde ya a trabajar por proyectos.
¿En qué situación te encuentras? ¿Qué te falta para dar el paso? Cuéntamelo en el hilo de comentarios y estaré encantado de poder ayudarte.
Ésta es solo mi opinión. ¡Lee, contrasta y crea la tuya! 😉