Hoy te presento ya el final de esta serie sobre el nuevo paradigma laboral.
Y como es el final, toca hablar sobre la jubilación. Ese concepto que tenemos asociado al final de nuestra vida laboral.
Tal y como son las cosas según exigen las leyes laborales en España, deberemos trabajar hasta los 65-67 años para poder dejar de trabajar y que nos den una paga mensual por haber cotizado un montón de años para ello.
Llevado a la realidad, lo más probable es que trabajes ese montón de años y cuando llegues al final de tu vida laboral, te des cuenta de que ni lo que has cotizado era para tu pensión ni hay tal pensión.
Todo apunta a que no habrá dinero para cuando todos nosotros tengamos que cobrar esa pensión, así que lo mejor va a ser que vayamos responsabilizándonos de ese momento y buscarnos la vida, porque como tengamos que cruzar los dedos para que dentro de 25, 30 ó 35 años haya ese dinero…
Además, por otra parte, piensa qué vas a hacer cuando te jubiles. Supongo que, como pensaba yo, hacer lo que realmente me apetezca y como todos solemos decir, ¡viajar!
Si quieres viajar, mejor busca la manera de hacerlo ahora y no cuando ya no puedas ni con los huesos 😉
Y para ello te propongo que visites este artículo de los 60 mejores blogs de viajes de Antonio G. Seguro que ahí encuentras la ayuda necesaria.
¿Y por qué te digo que mejor viajes ahora y no como mi abuela o mis padres o tantas otras personas cuando ya llegó la jubilación?
Por dos motivos.
El primer motivo, porque tal y como te decía en el vídeo de la misión, has de profesionalizar tu pasión. Si realmente lo haces y estás haciendo lo que quieres y te hace feliz ¿por qué jubilarte y dejar de hacerlo?
El segundo, no digo que con 65, 70, 75 años no sea momento de viajar, pero si de verdad quieres visitar lugares del mundo, pegarte una pateada de esas que empiezan a las 8 de la mañana y acaban a las 8 de la tarde, recorrer en un solo día kilómetros y kilómetros… ¿no será mejor ahora que cuando el cuerpo no lo resista?.
Bueno, te dejo ya con el vídeo de hoy.
Y hoy también te invito a que compartas conmigo lo que tú piensas y no me dejes hablando solo. Ésta es solo mi opinión, así que… ¡cuéntame la tuya!