Episodio 011 Emprendimiento & Éxito. El podcast para emprendedores digitales
¿Qué te pareció la entrevista de la semana pasada a Álvaro López?
Si no tuviste oportunidad de escucharla (o verla que ya sabes que las entrevistas las hay en vídeo) puedes hacerlo aquí.
Otra semana más aquí estoy con un nuevo tema y esta vez te voy a contar bastante más que hasta ahora de mi vida personal. Pero lo justo 😉
Sobre todo porque, como sabrás, hace una semana sacaba el curso Objetivo Emprender y ha sido un pequeño antes o después. Y hoy quiero hablarte del tema de las ventas, las creencias limitantes que tenemos al respecto y sobre todo, la importancia de amar la venta.
Sí, amar la venta.
El éxito ama la venta.
Un negocio no es un negocio si no genera dinero y para generar dinero es impensable no vender.
Ya sean tus servicios, tus productos, los productos de otros… pero sin vender, seguro que estás conmigo en que mal negocio.
Solo hay problema, la inmensa mayoría de los emprendedores entendemos esto y estamos de acuerdo, pero no nos gusta vender. Y no solo no nos gusta sino que lo llevamos mal y nos han educado de manera que tenemos creencias que nos limitan como para poder tener éxito en nuestro negocio.
Hoy con cierto toque de humor quiero hablar contigo respecto a la importancia de la venta y cómo no solo no es malo vender sino que dentro de ti hay un vendedor.
Tras el episodio hoy también te lo dejo en versión escrita y a mayores los enlaces a las menciones que hago.
¿Preparado?
El otro día entré en un supermercado de mi ciudad y no puedes ni imaginarte lo que me sucedió.
No, en serio, algo increíble.
Intentaron venderme un producto.
¡Sí, sí, como lo oyes! Y lo peor de todo es que nada más entrar y con un descuento de más del 80% de su precio normal.
Increíble, ¿verdad?
¿Pero a quien se le ocurre? Yo que entraba tan tranquilo en el supermercado y me intentan vender algo.
No, no me he vuelto loco. Puede que a pesar de que solo lleve unos segundos de episodio estés pensando “A Fernando se le ha ido la cabeza! Pero que bobada está diciendo? Si él mismo lo ha dicho, estaba en un supermercado”
Pues sí, amigo mío, lo he dicho, estaba en un supermercado.
Un negocio, ¿no? Qué cosa más extraña que quieran ofrecerte algo a cambio de un dinero. Ellos solucionan una necesidad o un problema que tú tienes y a cambio les remuneras económicamente.
Ahora en serio, a nadie en su sano juicio se le ocurre tirarse de los pelos por algo así o empezar a maldecir al dueño del supermercado. Y claro, no es algo que sucede sin embargo, lo que si me paso también el otro día fue lo siguiente.
Entre los muchos emails que recibo leía en uno, con tono amenazante y algún insulto fuera de lugar, diciéndome lo erróneo y aprovechado por mi parte de ofrecerle un producto a alguien que se suscribe a mi blog.
También el hecho de como en internet se busca aprovecharse de las personas que tienen necesidades, que solo interesa el dinero, que jeta por querer vender algo que puede facilitarle la situación en la que se encuentra…
Sin duda son casos aislados de personas que aún no se han dado cuenta que alguien que emprende en internet tiene como fin ayudar a otras personas, pero obviamente no solo de manera gratuita pues si emprendes un negocio, como la propia palabra lo expresa y reitero, es un NEGOCIO.
Soy el primero que afirma constantemente que tienes que tener un propósito al emprender y el propósito es algo más que conseguir tus objetivos, sino que está centrado en ayudar a otras personas, pero ¿quién dijo que ayudar solo pueda ser gratis?
Seguimos teniendo un concepto erróneo con esto de internet y el todo gratis, pero eso quizá pueda ser para otro episodio.
Hoy quiero hablarte de la importancia de la venta. Bueno, no solo de la importancia de la venta, sino de que si tienes un negocio online, has de amar la venta.
Sé que es complicado de entender y aceptar esto y te lo afirmo desde la propia experiencia del que se ha sentido durante años un impostor y que no merecía cobrar por muchas de los trabajo que realizaba.
Cuando trabajas para una empresa no tienes el más mínimo inconveniente en tener una nómina bien alta.
Incluso por lo general nos gustaría que fuese todavía mayor de lo que es, pero cuando eres tú quien estipula los precios, ha de vender los productos y/o servicios… ahí la cosa cambia.
Y es cuando vemos todas esas creencias erróneas que tenemos respecto al dinero y a la venta y sentimos ese conocido síndrome del impostor.
La semana pasada como sabrás sacaba por fin mi primer producto, objetivo emprender.
Me ha costado mogollón de meses, porque aunque colaboro con otros emprendedores, tengo afiliación y demás cosillas, tener mi propio servicio, mi propio producto… me daba mucho miedo.
A fin de cuentas no es más que una puñetera limitación por creencias.
Y en el fondo, incluso el haber sacado el curso antes que un servicio en condiciones y que las veces que ofrecido servicios (o ayuda) lo haya hecho de forma gratuita no es más que, como te digo, por miedo, por creencias erróneas.
Se te pasan por la cabeza frases como:
«No soy lo suficientemente bueno».
“Hay mucha gente mejor que yo…”
“¿Cómo voy a cobrar parecido a esta persona…?”
«Todos a los que yo sigo saben más que yo…».
“Todavía no estoy suficientemente preparado…”
¡Miedo, no es más que miedo! Miedo a ser insuficiente, miedo a que te pregunten algo que no sabes (como si se pudiese saber todo), miedo a que la persona quede insatisfecha y hable mal de ti, miedo a hacer el ridículo, miedo a… ¡hasta miedo a que falle la conexión!
No es más que una falta de inteligencia emocional, algo de lo que justo hablaba hace unos días mi amigo Antonio G. en una de sus newsletters.
Otra carencia de nuestro preciado sistema educativo, pero eso sí que da para otro episodio entero. O una docena de ellos.
Pero volviendo al asunto, al final, ¿sabes qué es?
Como te decía… Miedo a vender.
Y eso que somos unos vendedores natos.
Sí, somos unos vendedores natos. Aunque pienses que tú no. ¡Todos!
De hecho a diario vendemos constantemente.
Yo ahora mismo te estoy “vendiendo” mis ideas. Otra cosa es que tu mes las compres, las aceptes, te las quedes y las hagas también tuyas. Lo cual no te recomiendo, dicho sea de paso, aunque parezca que es tirar piedras contra mi propio tejado.
Como sabes soy de la opinión de que no te creas nada así porque sí, venga de quien venga. Empezando por mí.
Pero si aun así con ese ejemplo no lo ves claro… Vamos a ver otros.
¿Qué edad tienes? Sea la que sea. Antes de llegar a la edad que tengas… Has sido niño, ¿verdad? Tuviste 2, 3, 4 e incluso 5 años.
Y fijo que vendías tus ideas. Intentabas que tus padres, abuelos aceptasen lo que tú les proponías. Y en muchos casos (sobre todo seguramente los abuelos) conseguías dinero a cambio. Y no porque les dieses algo.
Seguro que tú le dabas la tabarra, tu abuelo o abuela daba el dinero y el dueño del quiosco la chuchería.
¿No me digas que no has conseguido hacer semejante buen negocio nunca? ¿Eres o no eres buen vendedor?
¿Y te importaba que en alguna ocasión no saliese bien, que no siempre se consiguiese lo que querías, no tenías que aceptar alguna vez un no por respuesta, no tenías que gestionar esas dificultades…?
Como te he dicho, todo en la vida son ventas. ¿Acaso esa cita que consigues no ha sido una venta?, ¿este episodio no lo es? ¿esa entrevista de trabajo que realizaste alguna vez? ¿Cuándo muestras a alguien tu elevator pitch no lo es? ¿No estabas vendiéndote?
¿Por qué no hacer lo mismo con tu negocio? Porque si emprendes en internet y no vendes no tienes un negocio, tienes un hobbie. Te lo digo por propia experiencia.
Por tanto, tienes que amar la venta, como te decía, y verlo como algo fabuloso. De hecho lo es, puede facilitarte mucho las cosas, ¿no crees?
Es posible que seas de los que opinan que no tienes esas cualidades de la venta, que eso es para unas determinadas personas que ves que hasta cuando estaban en el colegio ya le vendían al resto los cromos, los pantalones que habían comprado ellos la tarde anterior o hasta el bocadillo del compañero que ni siquiera era suyo. ¡Pero no!
Alguien puede tener más desarrolladas determinadas cualidades que tú, eso no lo niego, y doy fe de ello en mi caso constantemente en muchas cosas, pero eso no significa nada más que el hecho de que se ha convertido en alguien mejor que tú, no en que, ni es mejor que tú ni que tú no puedes conseguirlo.
Toda habilidad se puede adquirir y por tanto, nuestra capacidad para la venta es una más.
Antes de terminar y por dejarte una ayuda más, quiero rescatar 10 rasgos que ya hace varios años Francisco Alcaide mencionaba como aquellos que distinguen a los buenos vendedores.
- Tienen buena autoestima.
- Saben escuchar.
- No descuidan el aspecto mental.
- No tienen miedo al rechazo.
- Buscan la eficiencia.
- Son proactivos.
- Les gusta la gente.
- Trabajan las objecciones.
- Estudian psicología.
- Aprenden de los mejores.
El caso es que como puedes ver en las 10 características ninguna es algo desorbitado, solo para unos pocos, alguien que tiene suerte o nace con ese don… ¡Para nada! Es algo que todos podemos conseguir.
Así que ya sabes, podemos tenerle miedo a vender, incluso ser de esas personas que cuando alguien nos quiere vender algo en su negocio montamos un numerito, entramos en cólera o incluso como nuestro amigo del ejemplo del e-mail, escribir a la persona para insultarla.
Pero si quieres que tu emprendimiento sea próspero tendrás que vencer ese miedo a vender y eliminar las creencias erróneas respecto a la venta y el dinero.
Y ahora, por hoy te dejo que tengo que acabar mi página de venta de mis servicios.
Menciones
10 rasgos que distinguen a los buenos vendedores de Francisco Alcaide

2 comentarios en «Amar la venta y acabar con las creencias limitantes»
«»Pero si quieres que tu emprendimiento sea próspero tendrás que vencer ese miedo a vender y eliminar las creencias erróneas respecto a la venta y el dinero»».
Es una gran reflexión.
Si tú no crees en lo que vendes y no crees en que puedes venderlo … Nunca lo Venderás.
Entendemos que quien emprende, como tú, es porque va a ser su trabajo y todo trabajo es remunerado, bien económicamente bien en especias.
A diferencia del voluntariado que brinda un servicio a la comunidad sin esperar nada a cambio.
Quien emprende es porque quiere ganarse la vida con ello. Hay muchos negocios que se dedican a lo mismo y los que se esfuerzan y luchan por mantener el suyo consiguen hacerse un hueco en la vida de mucha gente.
No todos compran en el mismo porque cada negocio ofrece sus productos de forma distinta.
Y un negocio que para unos es el mejor…para otros no entrarían ni con regalo por visitarlo.
Sin embargo todos tienen su hueco en la sociedad por su esfuerzo y constancia en el estudio de las necesidades cambiantes de su público objetivo y presentación de sus productos.
No son mejores ni peores porque cada cliente tiene su opinión respecto a ellos.
No tienen miedo a vender. Creen que tienen unos productos muy buenos, mas adecuados que otros están ofreciéndolos.
El miedo límita. No creer que uno mismo, limita.
Totalmente de acuerdo que si vences el miedo y eliminas creencias erróneas de venta y dinero…llegarás muy lejos con tu negocio.
Enhorabuena por tu TRABAJO.
Un abrazo.
Hola Begoña,
gracias por tus palabras. Me alegro que te haya gustado la reflexión. Al final todo son ventas y si no vendes estás negando tu ayuda a muchas posibles personas.
Creer en ti y en tu producto es fundamental para la venta. Y muchas veces no creemos simplemente por miedo. Eso sí, no tiene sentido dedicarse a vender algo en lo que no crees y es contrario a tus valores.
Por supuesto, quien emprende lo hace como forma de generar sus ingresos, si bien lo mejor es hacerlo desde un propósito y no meramente como una salida a una insatisfacción laboral.
Existen muchos negocios que ofrecemos productos similares y al final el cliente compra en función de las emociones y en aquellos negocios con los que siente ese «feeling». Es totalmente normal.
Muchas gracias por tu comentario Begoña 🙂
Un abrazo