Dí adiós al «no sé qué hacer con mi vida» para siempre

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no sé qué hacer con mi vida

Episodio 026 Emprendimiento & Éxito. El podcast para emprendedores digitales

Nuevo episodio del podcast. ¿Qué te pareció el episodio anterior? ¿No lo escuchaste? Pues si no has tenido ocasión, te lo dejo aquí.

Aunque parezca mentira, la inmensa mayoría de nosotros no sabemos lo que queremos.

Una de las cuestiones más recurrentes es esa de “no sé qué hacer con mi vida”, de hecho hablamos mucho sobre esto en la entrevista con Ángel Alegre en el episodio 8, puesto que Ángel es un auténtico experto en estos asuntos.

Vivimos en piloto automático hasta que sentimos un vacío ya tan grande que nos damos cuenta de esa situación y decidimos hacer algo.

Hoy quiero hablar contigo de este tema y compartir mi experiencia así como muchas claves prácticas para que puedas superar esta situación por fin.

¿Preparado? ¡Pues dale al play!

Notas del episodio

Episodio 8: Entrevista con Ángel Alegre

Artículo: Cómo descubrir a qué quieres dedicarte y ser feliz en tu profesión

Libros:

Transcripción del episodio

No sé qué hacer con mi vida

¿Cuántas veces has verbalizado esa frase? Aunque haya sido mentalmente.

Si ya han sido muchas, o al menos las suficientes, no dejes de leer.

Hoy por fin ha llegado el momento de dejar de sufrir.

No te engaño si te digo que sé de muy buena tinta lo que es eso de pensar “no sé qué hacer con mi vida”.

Bueno, depende del momento es un «no sé qué hacer con mi vida», en otros momentos «mi vida es una mierda» o en otros paso por un «qué hago con mi vida».

Todo depende del día y pasas por todos ellos.

Sé lo que es esa sensación de vacío, de desesperación, de incongruencia, de enfado, de rabia, de impotencia… de todos esos sentimientos que se te van pasando, dependiendo del momento en el que te encuentres, por no tener claro qué quieres en la vida.

¡Te sientes como ahogado! Llega un momento en el que piensas que eres un bicho raro.

Incluso llegas a pensar que solo te ocurre a ti, que el resto está bien y que parece que tú estás estropeado, que quizá sea culpa tuya y que las demás personas son felices, que aquí la única persona que está más perdida que un pulpo en un garaje eres tú.

Además, ves que otras personas están bien (o eso te dicen), te metes en las redes sociales y la inmensa mayoría son personas felices, salen super guapas, con frases motivacionales… ¡Chico, parece que toda persona tiene una vida de ensueño menos tú!

Y cada día te sientes peor porque se acrecenta ese pensamiento de estoy estropeado y de no saber qué hacer.

Pero… ¡hasta hoy!

Di adiós al “no sé qué hacer con mi vida”

Hace tiempo vivía amargado. Llegó un momento en el que me sentía con esas sensaciones que te comentaba y no fue hasta que toqué fondo cuando decidí que no podía seguir así.

Es lo que suele ocurrir, hasta que no nos duele lo suficiente el clavo que nos estamos metiendo literalmente por… no hacemos algo.

Espero que tú no tengas que llegar hasta ese punto y al menos mi intención es que puedas tener una referencia de qué hacer para dejar de sentir ese “no sé qué hacer con mi vida”.

¿Qué te ocurre y por qué estás así?

Si te pregunto cuál es tu trabajo perfecto, te asustas. No sabes.

Si te pregunto qué quieres en la vida me contestarás que ser feliz…

Tranquilo, no estás estropeado, ni roto ni nada por el estilo. Eres normal. De hecho, muy normal, como más del 90% de la población.

Eso es lo primero que quiero que te quede claro. Llega un momento en que nos sentimos fatal con nosotros mismos por culpa de esa sensación y la bola se va haciendo cada vez más grande.

¡No te asustes, de verdad! ¡Es normal!

Desde pequeños nos educan para dejar de lado nuestra esencia y para llevar un tipo de vida acorde a la sociedad, de manera que lo sumamente extraño es que recuerdes quién eres, qué viniste a hacer a este mundo y que estés viviendo en congruencia con ello.

No nos enseñan a conocernos, ni nos lo permiten o facilitan.

La sociedad (Estado, grandes corporaciones, religión, medios de comunicación…) intenta que sigas un camino ya marcado de (supuesta) seguridad, felicidad, facilidad… y por ese camino, antes o después llega un momento en el que tocas fondo y empiezas a sentir todo lo anterior.

Y es entonces cuando te empiezas a plantear todo y piensas lo que te contaba antes y que seguro que reconocerás a la perfección.

¡¡¡¡¡¡No te ocurre nada!!!!!!!

Mi vida es una mierda

Sí, te repito, estoy seguro que en más de una ocasión puedes haber sentido eso, se te habrá pasado por la cabeza o incluso verbalizarlo en voz alta si te has animado a compartirlo con alguien.

Esto último, muy pocos lo hacen, como mucho quizá con alguien muy cercano como tu pareja, un amigo muy especial… Pero sino… ¡ni de coña!

A ver quien es el guapo que reconoce que su vida es una mieda, ¿no?

Pero te aseguro que es normal!!!

La mayoría estamos así. De hecho no es que no te ocurra nada, no te ocurre nada fuera de lo común.

No eres un bicho raro, no es cierto que todo el mundo sepa lo que quiere, tenga su vida super clara y le vaya de maravilla. De hecho todo lo contrario pero se nos da tan bien aparentar… Ya lo dice el dicho “nadie es tan guapo como en su perfil ni tan feo como en su carnet” 😉

Lo que ocurre es que estás en crisis. Una crisis que posiblemente ya viviste en la adolescencia, como nos sucede a todos, y que antes o después vuelve a repetirse.

Y cada vez más profunda hasta que tocas fondo y es cuando además de sentirte una mierda, hablando claro, decides hacer algo. Y seguirá sucediendo hasta que afrontemos de una vez esa crisis de no saber quién soy y ese no sé qué hacer con mi vida.

Hay tres motivos fundamentales de por qué estás así:

Exceso de necesidad de seguridad

Que viva la incertidumbre!!! Y te lo dice una persona que le entraban los 7 males si había la más mínima incertidumbre.

De hecho, la seguridad no existe.

¿Quién sabe dónde estará dentro de 5 minutos? ¿Quién puede asegurar un trabajo dentro de una semana? o ¿Quién sabe que no va a estar muerto dentro de 20 segundos? ¡Nadie!

Nos hemos creído una falsa seguridad y en verdad vivimos en la más pura incertidumbre.

No nos atrevemos a mirar dentro de nosotros y vivir la vida que en realidad estamos deseosos de vivir porque nos han metido en la cabeza hasta la saciedad que eso es inseguro, pero… ¿Quién tiene seguridad 100% de algo en la vida?

¿Sabes de alguien que sepa que va a ser de la vida dentro de, simplemente, 24 horas?

No te dejes engañar más. Y no te digo que me creas a mí. ¡No! Compruébalo tú. Prueba. Si haciendo lo que has hecho has llegado hasta aquí… ¿Qué tienes que perder?

Nadie controla el tiempo ni sabe lo que va a suceder dentro de 24 horas así que imagina 5 años, o 10 o 20… Sin embargo, nos han educado (o más bien condicionado) de manera que nos lo hemos creído y todo lo que se sale de esas creencias nos da miedo.

Y eso, creencias y miedo, son los otros dos motivos de estar así.

Creencias erróneas y educación

Nuestras creencias determinan nuestra vida. ¡Ni más ni menos!

Como afirma Alex Rovira “no vivimos al límite de nuestras capacidades, vivimos al límite de nuestras creencias”.

Desde que nacemos empezamos a condicionarnos con las creencias del entorno que nos rodea.

Seguro que ya has escuchado frases como que “somos la media de las 5 personas con las que más nos rodeamos” o  que “el entorno te lleva a una forma de pensar determinada” o algunas otras que hacen referencia a todo eso como que “nadie es exento a lo que lee, ve o escucha”.

Y eso es lo que nos sucede desde el día que nacemos. Empezamos a empaparnos de creencias que acaban limitando nuestra vida de tal forma que al final estás viviendo una vida muy por debajo de tus capacidades.

Y sobre todo muy por debajo de lo que tú en verdad quieres en la vida, dejándote llevar simplemente por el camino que otros han dictado, seguro que con la mejor de las intenciones, pero que hace que llegues a ese “no sé qué hacer con mi vida”.

La mejor manera de cambiar tu vida es cambiar tus creencias.

Miedo

El miedo es uno de los motivos que te han traído hasta este punto de sentir “no sé qué hacer con mi vida”.

De hecho, el miedo es el principal consejero de todos y cada uno de nosotros.

La de cosas que hacemos por miedo y la de ellas que dejamos de hacer también por miedo. ¡Nuestra vida se rige a base de miedo! Y tenemos miedo a infinidad de cosas. Miedo al rechazo, miedo al ridículo, miedo al fracaso, miedo a la soledad, miedo al compromiso, miedo a…

Piénsalo bien, ¿es casualidad que hayas llegado a este punto en el que te encuentras o el miedo ha influido de manera enorme?

¿A cuántas personas has dejado de acercarte y hablar con ellas por miedo? ¿Cuántas veces no te vestiste de determinada manera por miedo? ¿Recuerdas momentos en los que estuviste a solas por miedo o lo contrario, que no permitiste estarlo por miedo?

Todos tenemos miedo. No existen las personas sin miedo. Solo hay personas que deciden afrontar ese miedo, puesto que la única manera de superar el miedo es afrontarlo. Como dicen: “Siente miedo, pero hazlo de todas maneras”.

A fin de cuentas el miedo es un indicador de lo que tienes que hacer para mejorar. Si te da miedo… ¡ese es tu camino para crecer! Y a medida que lo afrontas el miedo decrece y tu zona de confort se expande. Eso sí, si no lo afrontas aumentará.

Ahora ya tienes detectados los motivos por los que has llegado a esta situación de “no sé qué hacer con mi vida”, pero es momento de dar un paso más allá.

¿Qué hago con mi vida si quiero salir de ahí?

Lo primero de todo es ser consciente de que estás perdido y tener la humildad de reconocerlo, que no es poco sinceramente.

Muy pocas personas tienen claro lo que quieren en la vida y de toda la inmensa mayoría que quedan, poquísimas reconocen estar perdidas.

Así que lo primero, ¡enhorabuena por tu valentía y humildad!

Y ahora que ya reconoces ese “no sé qué hacer con mi vida” y no quieres estar así, es momento de poner cartas en el asunto y tomar acción.

Te voy a comentar diferentes actitudes y acciones que puedes tener en cuenta, pero no quiero basar esto en un mero artículo recopilatorio que puedes encontrar en cualquier parte, cada una de ellas son aquellas que yo mismo he vivido en mis propias carnes.

Confianza en ti

Empiezo por aquí porque creo que es lo básico y principal.

Todo lo demás es importante, por supuesto, pero si estás hundido y no crees en ti… ¡apaga y vámonos!

Como decía Jiddu Krishnamurti «La religión de todos los hombres debe ser creer en sí mismos»

Y sinceramente, como te he dicho, no eres ningún bicho raro ni estás roto ni nada extraño, pero yo tuve esa misma sensación y sé que puede llegar un momento en el que incluso lo de menos sea ese “no sé qué hacer con mi vida” porque estés tan de bajón que ya todo te dé igual.

No es nada raro sentir esa depresión cuando llegas a esos niveles, sentir que no tienes nada que hacer o aportar… Pero, ¿sabes lo bueno? ¡Que no es cierto! Que tienes mucho que aportar, que has venido a este mundo para ayudar a otras muchas personas con tu talento y ser feliz.

No tienes que creértelo, solo tienes que comprobarlo por ti mismo. ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¡Confía en ti y tendrás gran parte del camino recorrido!

Fe

Sí, fe.

No te voy a hablar de religión. No hace falta ser religioso para tener fe. La fe no es cuestión de religiones. La fe es universal.

La fe entendida como la convicción de que aquello que deseas va a suceder, que aunque no lo estés viendo, aunque no tengas la más mínima prueba de ello en el presente, tienes la certeza, la confianza, la convicción como te decía, de que va a ocurrir.

Debes tener fe en que todo va a ir bien. Si tú mismo no crees en que tu vida va a ir bien, no irá bien.

Aprende

Hasta el día que muramos vamos a tener que estar en este mundo aprendiendo y es fundamental para cualquier desarrollo personal llevar a cabo ese aprendizaje continuo, vigilando lo que vemos, leemos y escuchamos.

Apaga la tele y la radio

Sé que te puede dar mucho reparo olvidarte de la televisión, esa compañera a la que tantos años hemos dedicado, pero si quieres avanzar el tiempo es limitado y te aseguro que muy, pero que muy pocas veces será interesante y provechoso lo que encuentres en ella.

Has de seleccionar muy bien lo que lees, ves y escuchas y aprovechar el tiempo en cosas útiles.

Aprende nuevas habilidades

Siempre podemos mejorar nuestras capacidades y habilidades. Ya sean capacidades informáticas como habilidades sociales, por ejemplo.

Si decides eliminar una hora al día de tu tiempo de otros aspectos que no te hacen crecer como persona al final del año habrás invertido 365 horas. Nadie puede estar en el mismo punto después de dedicar 365 horas a un determinado aspecto, tanto para bien como para mal.

Comprueba qué capacidades te serían buenas mejorar y dedícales ese tiempo.

Cambia tus creencias

Como te decía, la mejor manera de cambiar tu vida es cambiar tus creencias. Ellas son las que están limitando tu crecimiento.

Por lo general, tenemos creencias que nos limitan e impiden llegar a ser la persona que deseamos ser porque desde bien pequeños el entorno, la educación, los medios de comunicación… nos han hecho creer que no podemos muchas cosas.

En realidad no hay límite. El límite lo pones tú.

Descubre cuáles son esas creencias que están frenando tu crecimiento y comienza a cambiarlas.

Cuida tus hábitos

La mayoría de las acciones que llevamos al cabo del día son hábitos que realizamos automáticamente. Por ello has de poner especial atención a qué tipo de hábitos tienes porque éstos determinarán tu vida.

No es lo mismo levantarse por la mañana con ganas de vivir el día y agradecer a la vida por lo que tienes, hacer ejercicio, desayunar alimentos… que levantarte arrastrando los pies, quejando por tener que afrontar el día, poner la televisión mientras desayunas algún producto envasado…

Como te decía antes con las 365 horas del año, con esto también es lógico pensar que no se estará en el mismo punto cuando pase todo el año, ¿verdad?

Seguro que puedes estar pensando, ¡joder, pero eso es muy difícil! Y sí, de primeras lo es pero te aseguro que yo era el primero que se levantaba arrastrando los pies, me pasaba el día quejándome, odiaba leer, me comía medio kilo de azúcar… ¡Así que tú también puedes seguro! 😉

Empieza a cuidar tu alimentación, haz ejercicio, lee, se agradecido… En definitiva, ¡cuida tus hábitos!

Mejora tu educación

Mark Twain decía: “Nunca he permitido que la escuela entorpeciese en mi educación

Todos hemos ido a la escuela. Pero allí en el colegio no se enseñan las cosas más importantes para la vida.

Si quieres vivir la vida que sueñas es preciso empezar a mejorar tu educación financiera, emocional, espiritual…

Todos los días tenemos que gestionar emociones o dinero, por ejemplo, y sin embargo no tenemos las capacidades adecuadas para ello. Por suerte, cada día hay más y mejor información al respecto y puedes encontrar muchos blogs sobre estos ámbitos para empezar a trabajar estos aspectos.

Explora, prueba, inspírate…

Esfuérzate y encuentra oportunidades

Seguro que no es el momento en el que más te apetece lanzarte a la piscina y esforzarte porque estás apático, cansado y desilusionado pero si quieres salir de esta situación de “no sé qué hacer con mi vida” no te queda más remedio que levantarte del sofá y mover el culo.

Nada sucede quedándote igual. Si haces lo mismo obtendrás lo mismo. ¡Y lo sabes!

Has de salir de tu zona de confort, buscar nuevas oportunidades y poner toda la carne en el asador.

Solo dando el máximo obtendrás el máximo.

Haz pruebas

La mejor manera de saber si algo te gusta es probarlo.

Seguro que hay muchas cosas que te llaman la atención pero que nunca te has atrevido a dar el paso, o cosas que antes no te habías planteado y no te apetecen especialmente pero tienes curiosidad.

No tengas miedo de experimentar. Lo peor que te puede pasar es que te des cuenta de que no es algo que te gustase.

Te voy a poner mi propio ejemplo y aunque te pueda parecer extraño y absurdo, de manera general antes de llegar aquí en ese momento de desesperación y búsqueda he probado en la mecánica, en las manualidades con fimo…

Cuida tus relaciones

Relaciónate con otras personas pero ten cuidado con quien, por supuesto. Si te juntas con 9 personas valientes tú acabarás siendo el 10. Pero lo mismo te ocurrirá si es con 9 personas que se pasan el día quejándose.

Inspírate en personas que están donde a ti te gustaría estar. ¿Quiénes son tus modelos? ¿A quién admiras?

Viaja

Si tienes opción viaja.

Viajando se conoce a mucha gente nueva y posiblemente diferente a ti, aprendes historias, vives experiencias inolvidables…

Es la mejor manera de ver otras creencias, otras culturas, otra forma de afrontar la vida… y poner la tuya a cuestionar.

Para mí, una de las mayores experiencias que he vivido fue recorrer el camino de Santiago desde Salamanca. Lo que vives cada día es algo nuevo, compartes momentos que te marcarán el resto de la vida, conoces personas que te ayudan a mejorar… ¡Atrévete  a probar!

¿Qué vida quieres?

Definir qué tipo de vida quieres es fundamental en este proceso para dejar de sentir “no sé qué hacer con mi vida”

¿Qué vida quieres vivir? ¿Cómo quieres ser recordado? ¿Cómo quieres que sea tu vida?

Es necesario definirlo porque si no nada te vendrá bien. Como decía Séneca “no hay viento favorable para quien no sabe a dónde va”.

¿Cómo sabrás que estás avanzando hacia tus metas?

Definir tu vida no es sencillo pero hay ejercicios que te pueden ayudar como el de “tu vida ideal” ¿Qué has de hacer?

Empieza por estar a solas en un lugar relajado coge boli y papel (sí, a la antigua usanza) y empieza a contestar a las siguientes preguntas:

¿Dónde vivirías? ¿Con quién? ¿Tendrías mascotas? ¿Cómo sería tu casa (vivienda unifamiliar, piso, chalet…) ¿Qué habitaciones, baños…?

¿Con qué tipo de personas te relacionarías? ¿Tendrías pareja? ¿Quiénes serían tus amigos?

¿A qué hora te levantarías? ¿Qué alimentación tendrías? ¿Cuál sería tu horario de comidas?

¿Cómo te vestirías? ¿Qué música escucharías? ¿Dónde trabajarías y en qué? ¿Harías deporte? ¿Cuál o cuáles de ellos?

¿Si supieses que no puedes fracasar, qué harías de fijo?

¿Viajarías? ¿Dónde te irías de vacaciones? ¿Con quién?

¿Qué quieres aprender? ¿Qué quieres saber? ¿Qué quieres ser?

Expláyate todo lo posible.

No tengas miedo a pensar en grande, todo lo contrario, escucha a tu corazón y escríbelo todo sin miedo, pero todo lo que realmente deseas y sientes, no te dejes llevar por apariencias, lo que puedan querer otras personas para ti, estereotipos…

Todo eso ya te ha traído a este punto, así que ahora céntrate en ti.

Si aun así te cuesta y te sientes estancado, puede ayudarte también pensar lo que no quieres en la vida para empezar a “tirar del hilo”.

Descubre tu talento

Eres una persona única. Y por ello tienes un talento especial y único que debes encontrar y poner al servicio de los demás.

La mejor manera de ser feliz es descubrir para qué has venido a este mundo y dedicarte a tu propósito.

Como decía Mark Twain: “Los dos días más importantes de tu vida son el día en que naces y el día en que descubres por qué”.

No voy a enrollarme en este apartado puesto que de ello te hablé en este otro artículo así que te animo a que mejor al terminar este artículo continúes por ese.

¿Y ahora qué?

“Si no sabes a dónde vas. ¿Cómo sabrás que has llegado?” La primera vez que escuché esa frase, o al menos la primera que soy consciente de ella, fue en la serie “mentes criminales” hace ya diez años.

La mayoría no sabemos lo que queremos y acabamos donde no queremos estar.

Como llevo diciéndote todo el artículo, no te sientas mal por no saber qué quieres hacer con tu vida, es más normal de lo que parece, pero tienes que tomar la firme decisión de no continuar así y tomar acción.

Saber qué quieres hacer y conseguir en tu vida es un proceso que tienes que realizar. No es algo que al despertar una mañana tengas claro ni que nadie pueda decirte, porque es algo que en el fondo, dentro de ti, tienes tú claro y solo tú puedes descubrirlo.

Es momento de tomar acción.

Explora, inspírate, viaja, prueba… Y piensa.

¡Dedica un rato a pensar! Puedes empezar por el ejercicio  que te he comentado.

Como le escuché decir a un blogger de referencia amigo mío, “Piensa, no te va a pasar nada malo”.

Ya piensas mucho todos los días. Entre 60.000 y 70.000 pensamientos diarios y más del 90% son negativos. ¿Por qué no dedicar mejor alguno de esos ratos a pensar de manera que sea beneficioso para ti?

Vive tu vida. No la que otros quieren para ti.

Puedes construir tu vida. La que tú quieras, pero si es tu vida tendrás que responsabilizarte tú de ella.

No tengas miedo a vivirla, ten miedo a no hacerlo. Es difícil, sí. Pero también merece la pena. El coste de no hacerlo es pasar por este mundo sin pena ni gloria.

Di adiós al “no sé qué hacer con mi vida”.

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6 comentarios en “Dí adiós al «no sé qué hacer con mi vida» para siempre”

  1. Muchas gracias!!! No se bien como llegué al blog pero estoy feliz de haberlo encontrado. Estoy exactamente en ese punto y cuando terminó el audio comencé a llorar. Me voy a proponer comenzar con el cambio.

    • Hola Jennifer!
      Estar en esa situación es duro, pero me alegro mucho de leer que te vas a proponer comenzar. Estás en el momento perfecto para coger las riendas de tu vida y empezar a vivirla con sentido.
      Que alegría que aunque por «casualidad» sin saber muy bien cómo hayas llegado entonces a este artículo puesto que entiendo que te ha sido de utilidad por lo que dices.
      No dudes en escribirme Jennifer si necesitas ayuda, ¿de acuerdo?
      Un saludo

  2. Un artículo digno de ser leído y casi memorizado porque a pesar de ser complejo lo explicas tan sencillo…
    Muchas gracias. Espero que sea de ayuda para mí y muchas otras personas. Estoy convencida que así será.
    Un saludo.

  3. Excelente Artículo!!

    Digno ser leído y re-leído varias veces.

    Todos o casi todos nos hemos preguntado alguna vez que quiero hacer con mi vida. Muchas veces no logramos dar con la respuesta, pero la búsqueda es constante. Lo triste es que a veces las personas dejan de buscar esas respuestas y se dejan llevar por la corriente.

    Cómo bien dices tú, lo más importante es definir el tipo de vida que quieres. Yo, particularmente he probado varias técnicas para saber qué es lo que quiero hacer con mi vida. La que más resultado me dio fue imaginar mi futuro de aquí a 20 años, se que al principio parece bastante difícil, pero con la práctica y constancia he podido acercarme bastante a mi visión.

    Un Abrazo

    • Hola Carlos!
      Muchas gracias por tus palabras siempre tan amables. 🙂
      En realidad es una pregunta que antes o después nos realizamos a lo largo de nuestra vida. Es inevitable! Y si no le encontramos respuesta seguirá ahí siempre porque no podemos nadar contra nuestra naturaleza de necesitar saber ese «para qué» estamos aquí, pues a fin de cuentas es lo que da sentido a nuestra vida.
      Sin embargo nos acostumbramos a vivir en la infelicidad pues encontramos más seguridad en ello y en, como bien dices tú, dejarnos llevar por la corriente.
      Es un buen ejercicio, Carlos, aunque para empezar lo veo complejo pues cuesta mucho tener esa visión a tan largo plazo. Pero como todo, habrá a quien en realidad le pueda ayudar más un ejercicio así. Muchas gracias por la aportación.
      Un abrazo

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